Dos cientos ciencuenta mil Euros son muchos Euros para una simple reformilla no creen. Más cuando la anterior inquilina fue la ex minitra...de la Vivienda. Que ya tiene bemoles ir predicando con los pisos de 30m2 y vivir en un ático de la Castellana de 220. Será que la señora ex-ministra calculó mal con el metro y le salió que con sus 30 m2 se podía vivir a las mil maravillas. Una maravilla si no fuese porque sus treinta eran en realidad dos cientos veinte.

Es ya rizar el rizo, el saber que el señor ministro Bermejo, ese que llegó a la judicatura de manos del cuarto turno, se gaste esa barbaridad de dinero en reformar un piso que es del estado, cuando el ya vive en Madrid y la tan cacareada ley de dependencia carece de presupuesto. Es alarmante como se puede tener la cara tan dura de gastarse ese dineral y no dimitir de inmediato al salir ese despilfarro a la luz pública.

Dos cientos cincuenta mil Euros son algo más que cuatro muebles y una mano de pintura. Seis mil Euros en las jardineras de la terraza significa que en la susodicha debe haberse montado un vergel paradisiaco de cocoteros y riachuelos al mas puro estilo amazónico. Once mil setecientos treinta y tres Euros en mobiliario del cuarto de baño, es algo así como montarse un Spa completo en el cagadero. Y así podríamos seguir hasta finalizar de analizar todas las facturas.

Lo dicho, se ve que la señora ex ministra hacía botellón en su casa de treinta metros cuadrados y el señor Bermejo,  providencia del optimismo (no olvidemos que la reforma se hizo a dos meses vista de las elecciones del 9M), no ha tenido más remedio que reacondicionar el nidito para sus futuros escarceos...

Y es que eso es lo que tiene el verse vencedor en las elecciones...que te la suda la plebe.