Y hay que serlo para grabarse un vídeo practicando la danza del vientre, contonearse hacia atrás agarrada a un pañuelo que a su vez está amarrado a un armario y dejar que la cámara grabe como el susodicho cae sobre ti, cual apisonadora sobre la tierra de cualquier obra del MOPU.

Pero ya no solo eso. Es increíble que des el vídeo por bueno, cuando solo se te ve durante un minuto y tres segundos (momento de la tragedia) y donde durante los restantes dos minutos y veinticinco segundos solo se oye música árabe con un armario caído en primer plano.

Y peor que eso, es imaginar a la pobre chica arrastrándose de debajo del armario, dolorida y herida en el orgullo, para poder escapar de la llave asesina del mobiliario de su propio cuarto.



Si es que hay que ser gilipollas para encima colgarlo en Youtube...¡¡¡Como está la gente Dios mio!!!