Salvo contadas ocasiones, pocas veces el circo de la Formula Uno hace acto de presencia en el blog, pero cuando se producen declaraciones como:

"...Mi objetivo es ganar el Campeonato del Mundo. Creo que puedo batir a Lewis. El equipo me ha garantizado el mismo coche, así que tengo una posibilidad. Y lo único que necesito es trabajar para ello..."

"...Lewis estuvo a punto de ganar el Campeonato el año pasado. Centró mucho la atención. Es una súper estrella. ¿Qué puedo hacer? Tengo que dejar mi propia huella..."

"...Si consigo ganar el Campeonato, entonces el próximo año quizás la gente esté más interesada en mí..."

Esa regla no escrita desaparece ipsofacto y me limito a transcribir lo dicho por otros, para regocijo de los ocasionales lectores del blog. Y es que si el año pasado pensábamos que a ese Hamilton hijodepapá, le podrían pagar algún día con la misma moneda, este año vemos ociosos y extasiados, como un tal Kovalainen le sopla en las orejitas al grito de "...yo también quiero ganar el campeonato..."

Eso sí, habrá que dudar de la igualdad en Mclaren, por lo menos hasta el día en que quedando tres carreras para el final del mundial y estando este pobre desgraciado por delante de el elegido, no se le caiga el morro del coche en pleno camino hacia la victoria en la carrera, se le vaya el santo al cielo al de los neumáticos y se pase tres pueblos con la presión de los mismos en la siguiente, o llegue una misteriosa sanción de la FIA y lo relegue diez puestos atrás en la parrilla de salida del último Gran Premio, quedando así cumplida la fallida profecía del año pasado en la que el advenedizo salió campeón y el Asturiano derrotado.

Si...habrá que esperar.