Los pitufos han vuelto y tal y como están las cosas y los colores que lucen (azul, igualito que el PP por si no lo pillas), por España mejor que ni aparezcan, no sea que Rajoy crea que también quieren su poltrona y se dedique lo que queda de campaña electoral (que es toda), a destituir pitufos por doquier, mientras la Pitufina se planta en lo alto de las Torres Kio, amenazando con cerrarse de piernas indefinidamente, para que ninguno de los cientos de pitufos que la cortejan se sacie de su querida progesterona, hasta que sea nombrada nueva Mama Pitufo.

Y es que la política está en todas partes. Que si ahora el himno ya no tiene letra, menos mal. Que si Gallardón ya no quiere jugar a política. Pero un 50 aniversario es mucho aniversario y no podríamos dormir tranquilos esta noche si no lo hubiéramos dicho. Así que ahí va:

Los Pitufos cumplen 50 años.

Ya está, ahora a otra cosa mariposa.

Gallardón se va de la política y la parte contratante de la primera parte, que tiene un idilio platónico con la parte contratante de la segunda parte (PSOE, por si te habías perdido), le ha dicho que no espere al nueve de Marzo, si no que lo haga ahora.

Claro hombre, pero si aún no tiene trabajo. No podrá cobrar el paro por ser baja voluntaria...¿Como va a irse así sin más? Primero tendrá que darse un tiempo para empezar a mandar curriculums por doquier y esperar a que la suerte llame a su puerta. Porque eso del trabajo ya no es cuestión de la economía, si no de la suerte.

Eso sí, podría estar peor. Sin ir más lejos, como ese reo que, tras intentar huir de la cárcel anudando sábanas a modo de cuerda y desplomarse patasparriba desde un muro de doce metros, demandó a la prisión por negligencia y malos tratos. Porque claro, allí debían tener un arnés preparado por si a algún inconsciente, se le ocurría la feliz idea que a este sujeto le vino en una ensoñación mientras dormía, de escapar de la cárcel.

Y por capullo, porque no tiene otro nombre, la prisión lo demanda ahora a él y le pide 60000€ por daños materiales y los gastos sanitarios que produjo su curación. Porque aquello es EEUU y si no tienes seguro médico, no te curan ni un constipado.

Lo dicho, entre los pitufos, el Himno, Gallardón y el capullo de antes, nos han dado el día y tocado los huevos hasta límites insospechados. ¿Será que los tengo tan grandes, que tanta gente es capaz de venir a tocármelos a la vez y se de el paradigma de que sus manos no lleguen a tocarse en ningún momento?

Pues como diría la canción me despido con un:
"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida..."