Parece que al final Gallardón no irá en las listas del PP en las próximas Elecciones Generales. Una decisión muy acertada de Rajoy aunque a más de uno le hubiese gustado verlo en ellas.

Y no es que esos a los que les hubiera gustado verlo, lo alabaran por ser el hombre que arrastraba al PP hacia el centro, si no que esos mismos veían en él a un hombre que podría desestabilizar al PP desde dentro en caso de no ganar las elecciones.

No es lo mismo hablar y despotricar o estar en contra de lo que tu presidente dice, siendo alcalde, que segundo de lista en las generales. Y si se diera el caso de que Rajoy no ganara las elecciones, Gallardón sería un piedra muy grande dentro de su delicado zapato. A mén de que Gallardón suspira por ser el nuevo candidato y ponerlo en estas elecciones como número dos, sería como nombrarlo delfín oficial para la elección de su sucesor.

A todo esto, ahora va Gallardón y dice que dejará la política tras las elecciones tras no ser incluido en las listas. Ana Botella sería la nueva Alcaldesa de Madrid.

Me parece perfecto que deje la política. No ha sido más que un grano en el culo del PP desde que sintiera la llamada de las sirenas que venían desde el PSOE en forma de alabanzas y adulaciones por su forma de hacer política. Una forma sencilla y eficaz que consiste en desdecir al partido con matices que acercan la postura propia a la del adversario, alejándose así del partido y apareciendo alte la opinión pública como el dialogante y el centrista, cuando la realidad es que todo lo que desea es ser presidente.

Puede que tras las elecciones los males del PP acaben, o al menos se alivien sus síntomas, tras la marcha del denostado Gallardón.