Ya lo dije ayer y lo repito hoy, el Himno de España nunca ha tenido letra y así debe seguir. Y no soy el único que se posiciona de esta manera, ni que espera que el gobierno de turno no modifique la ley para adjudicarle esta soporífera letra a la Marcha Real.

No soy el único que prefiere un silencio respetuoso, antes que un tronar de gargantas que con cada sílaba aseguren la pensión de algún que otro Ramoncín.

Sobre todo cuando se descubre que las cuentas de la SGAE no han sido auditadas en diez años.