Leo en muchas ocasiones que hay muchos bloguers que desean apostatar. O sea se, dejar de figurar en la lista de Católicos que la Iglesia tiene. Dejar de ser Católico. No aparecer en su censo.

Hay muchos que dicen que la Iglesia les pone trabas, que todo son inconvenientes...pero para este alcalde de El Borge ha sido sencillo, rápido y satisfactorio...(vamos! como para algunos hombres hacer el amor)...

Yo no soy partidario de apostatar. A mi no me molesta aparecer en esas listas, la equis de la declaración de la renta la pongo en lo de las ONGs y por supuesto, nunca me ven por la Iglesia ni el cura ni sus feligreses. Pero bueno, para todos aquellos que dicen que la Iglesia es el demonio en persona, pues aquí tienen un ejemplo de que lo que ellos llaman un imposible no lo es tanto.

Apostatar es sencillo ahora que se está vivo, pero el día en el que el juicio final se acerque no sé que harán los descendientes del apostatado. No podrán hacerle una misa, cosa que reconforta a los que quedan atrás. No podrán rezar por él, cosa que también les reconforta.

Cuando la muerte se acerca inexorable hacia ti, las creencias en las que se ha basado toda tu vida dejan de tener sentido, porque algo mayor que el entendimiento propio te hecha el aliento en el cogote...la muerte.  Y ella no entiende de Católicos o apostatados, solo entiende de citas con la eternidad, ya sea de recuerdos o de creencias.

Para los que quedaron atrás, el apostatado no les reconforta, solo les hace más larga la agonía.