Da asco esta campaña pre-electoral. Y no porque el PSOE se dedique única y exclusivamente a meterse con la Iglesia, si no por toda esa panda de politicuchos que intentan ser bloguers y que abandonan su engendro en el mismo momento en que los votos son depositados en las urnas.

Ejemplo de engendros de blogs ya hay varios. Desde Miguel Sebastian hasta Jordi Sevilla, pasando por Pepiño Blanco (como le llaman en la intimidad algunos privilegiados) y acabando por el de Moratinos.

¿Que solo he hablado de señores de izquierdas? Tranquilos que la derecha tampoco se queda corta. Desde la propia web del partido hasta una red de blogs pro-rajoy que eliminan instantáneamente las ganas de seguir navegando por internet.

Se dice que internet es un pozo de sabiduría que se mantendrá limpio mientras los excrementos políticos no lo descubran. Eso parece que ya ha pasado y nos es inevitable convivir con personajes que solo abren sus blogs para la obtención de votos. También se dice que la blogosfera es de izquierdas, como ya se demostró en el Beers&Blogs de Madrid de hace casi un año.

¿Tiene derecho un político a tener un blog?

Pues sí, pero lo malo de ser político es que, por el mero hecho de serlo, te crees en la obligación de evangelizar a los posibles lectores con arengas electoralistas al estilo de las del Papa Urbano II hace casi mil años.

No es posible un blog de una personalidad, sin que esta caiga en el error de transformarlo en un simple panfleto propagandístico.

Pd:

Eso sí, no olvidemos que un blog no es más que un síntoma de egocentrismo, en el que su autor espera ser leído y que su opinión sea tomada como si de la palabra del Señor se tratara y esta hubiese visto la luz a través de su demacrado teclado.

Así que los políticos serán egocentristas...pero nosotros no nos quedamos atrás...