Hoy me han devuelto el blog de Spaces. No me digáis como, pero Eulalia se ve que ha mediado con Jaime para que esto sucediera...y sucedió.

Para recuperarlo totalmente he tenido que borrar multitud de fotos que según parece infringían el código de conducta...jejeje

Por un momento he estado tentado de cerrarlo por mí mismo ahora que ya lo tenía de nuevo...aún no se que hacer. Pero ya que Eulalia se ha tomado la molestia de interceder por mi, pues le daremos las gracias y dejaremos el blog más limpito que una patena.

Mi visión de los spaces ha cambiado desde el dia que me lo cerraron. Ahora ya no animo a protestar, solo ofrezco la alternativa que es políticamente incorrecta, cambiar de plataforma.

Spaces me ha defraudado, ya no como plataforma de blogs, si no como lugar de libre expresión.

Es cierto, hay centenares, quizás miles de blogs, que merecen la pena en Spaces, por eso sigo visitando a los bloguers de esa plataforma que me cuentan cosas, pero no es menos cierto que los spaces ya están sometidos a una censura que ahoga la libertad.

¿Dar las gracias a Spaces por devolvermelo?

No. Spaces me quitó algo que era mio. Un blog que pagué religiosamente mientras acepté el banner que oprimía mi blog durante casi tres años y medio. Que me quitaron sin mediar palabra.

Spaces no merece que le de las gracias. Lo que merece es que le de con la puerta en las narices. Que cierre el blog. Que me olvide de ellos.

Spaces ha fracasado. Se ha convertido en una gigantesca red social de la mano de su amado módulo de amigos. Ya no se enlaza a nadie, si no que se le añade como "amigo". Un lugar en donde ya no hace falta visitar tu blog para que los "amigos" te crezcan como enanos.

Treinta y dos peticiones de amistad mientras el blog estaba censurado. Eso es lo que me ha llegado a mi correo. Treinta y dos tíos y tías que ni si quiera intentaron visitar el blog y a los que poco creo que les importara que estuviera censurado. Treinta y dos señores cuyo único objetivo es tener más amigos que nadie. Lo malo es que aún no se han dado cuenta de que eso tiene un límite. Mil amigos, ni uno más ni uno menos.

Spaces debería cambiar mucho para que el que aquí escribe se dignara a teclear algo más en su amada La Pardalá. Spaces me ha arrebatado el poco cariño que me pudiera quedar hacia La Pardalá. Solo siento que juegan conmigo, que me marean con sus idas y venidas.

He tenido que aceptar una extorsión con las fotos para que ellos puedan ganar un poco más de dinero con mi banner. Lo acepto, pero que no me pidan que les de las gracias, porque si alguien intenta hacerme creer que les debo algo lo que haré es cerrar el blog y olvidarme del todo de ellos para siempre.