El próximo 31 de Diciembre se cierra una de las discotecas más famosas de nuestro país y una de las tres abanderadas de la ruta del bakalao.  Junto con Chocotale y Barraca, Puzzle se erigió como estandarte, templo y pilar indiscutible de la marcha Valenciana y por ende Española.

Entre las tres y mucho antes que la marcha Ibicenca, exportaron al mundo las ganas de fiesta de los Españoles y la supremacía que nos caracterizaba a la hora de salir de discoteca en discoteca, haciendo del mismo paso de una a otra, una fiesta extra en la que el botellón empezó a hacerse famoso en las improvisadas pistas de baile que proporcionaban los coches con la música más potente.

Eran las llamadas Macro-Discotecas y no hacía falta entrar para poder decir que se estuvo allí. Se podía quedar uno toda la noche en el Parking disfrutando de la marcha y la música que nuestro coche nos proporcionara, siempre y cuando nuestro maletero nos proveyera del tan ansiado líquido para calentarnos, o se podía uno gastar unas pelillas y disfrutar de los grandes dioses de la ruta como eran Ximo Bayo o la inolvidable Faraona. Disfrutar de sus pistas y de la música, con los bafles mejor cuidados y el sonido mejor preparado, para pasar unas noches inolvidables entre luces parpadeantes y ensordecedoras sesiones makineras que movían como por arte de magia tu esqueleto, hasta hacerte sentir el Dios de la discoteca.

Con  ella se cierra una época, al menos de mi vida, en la que la gente que estaba en la discoteca era de lo más correcta que te podías encontrar. Recuerdo miles de pasos por Chocolate, donde tropezabas con alguien al caminar por aquellos ríos de gente que atravesaban la pista de baile y que humorísticamente llamábamos pasillos y el tipo se giraba y te pedía perdón.

Hace ya diez años de eso, por si algún espabilado dice que es mentira, y fueron los mejores años de mi vida nocturna. Incluso recuerdo los inicios de sesión a eso de las dos o tres de la madrugada, cuando se silenciaban los altavoces para poner el himno de la discoteca y de modo progresivo aumentaba el volumen y las luces se volvían locas girando a tu alrededor.

Allí que íbamos con mi Seat Ronda cargados de ganas de juerga y de la inestimable esperanza de encontrar rollo con alguna alocada que anduviera lo bastante ciega para querer algo con nosotros. Un rollo que nunca encontré pero que siempre nos hizo seguir rituales de preparación en casa y antes de llegar a la discoteca y que alimentaron durante años las ganas de que pasara la semana para degustar el Sábado en plenitud de facultades y con todas las ganas de juerga del mundo.

Se cierra Puzzle, pero siempre recordaré porqué me encantó lidiar con la época que me tocó vivir. Siempre te recordaremos Puzzle.