Ya había un proverbio chino que decía "haz el amor y no la guerra", cosa que según parece Americanos y Rusos se tomaron al pie de la letra.

Y es que en  1996 y con el nombre en clave de proyecto STS-XX, Americanos y Rusos se dispusieron, todos juntos, a realizar una orgía orbital con tal de comprobar qué posturas sexuales de las veinte escogidas eran posibles de realizar en gravedad cero.

Cabría pensar que lo habrían probado a modo de Kata, en la que los movimientos solo se marcarían y en función de la dificultad que entrañaran pasarían el corte. Pero no fue así como decidieron hacerlo.

Estos, que están más espabilados de lo que creíamos, se pusieron manos a la obra, cámara en ristre y como Dios les trajo al mundo, a fornicar en el transbordador espacial mientras permanecía en órbita gravitacional a la tierra. Un acto de sacrificio por la ciencia, que seguro sus jefes les habrán sabido compensar.

Eso es polvo espacial y no la chorrada esa de las partículas que son tan pequeñas que no pueden atravesar la atmósfera terrestre.

Yo, como representante del Macho Español, he decidido enviar esta carta a los señores de la NASA.

Americanos, Rusos, yo me comprometo a participar en estos experimentos como cobaya humana, para la verificación de los resultados anteriores, brindando así mi ayuda para la mejora del estudio de los viajes interestelares.

Es de todos sabido que  la presencia de un macho Español es de suma prioridad para la fiabilidad del experimento, dado que solo nosotros, los machos españoles, somos capaces de superarnos cada día en el noble combate del amor.


Atentamente suyo, Toni1004