Es muy chungo esto de los coches. Un día puedes ir conduciendo tranquilamente por la carretera y desaparecer la misma de sopetón, convirtiéndose la firme vía por la que viajabas en una espesa niebla de trigo que oculta lo que se te pone en frente. Puede incluso acabarse el asfalto y aparecer un lago así, por arte de magia. Hasta te puede reventar el motor en todos los morros o cruzarse tu morro en medio de la carretera y así de paso talar el arbol de Navidad que te llevarás a casa.


Es lo que digo...es muy chungo esto de los coches.