Se dice y se comenta, que Telefónica quería negar a un padre su derecho a tener su permiso de lactancia. Lo que no sé es si el padre ayudaría a la madre, o se convertiría en un serio competidor de su hijo para amorrarse a tan ansiada teta. Es extraño que se le pueda ofrecer ese derecho a quien ni si quiera puede dar de mamar. Una cosa es la igualdad y otra muy distinta el no tener ganas de ir a trabajar.

Así, entre mamoneos y demás vicisitudes que atañen solamente a sindicatos y algún que otro movimiento feminista, nos damos de bruces con la verdadera realidad política colgada en Youtube. Ahora es el PSOE quien ofrece a sus votantes otro vídeo para justificar su política, mientras los Peperos se sientan a reflexionar para decidir sobre qué irá el siguiente.

Es extraño, pero ya no hacen falta los periódicos para enterarse por qué derroteros va nuestra política nacional. Basta con visitar Youtube y con un poco de paciencia y a modo de esketchs, toda la información necesaria para el entendimiento político, será absorbida por nuestro mísero cerebro y asimilada como dogma según nuestra convicción política inicial.

Y entre unas cosas y otras nos desayunamos con que Paulina Rubio no cantará con La Oreja. Tal vez sea un alivio para muchos saber que esta noticia fue un fake provocado por un programa de radio, pero lo que ha dejado en evidencia, es que ni si quiera los que presumen de ser periodistas serios confirman las noticias antes de lanzarlas al estrellato noticiero.

Una pena que nos paremos a ver vídeos en Youtube, mientras algunos programas de televisión hacen del sufrimiento ajeno su medio para ganar dinero, mientras sus participantes quedan desamparados al apagarse la cámara que les enfoca y son despedidos entre falsos besos y abrazos a la soledad que da la realidad en la que viven.

Con ello y con todo lo demás, el Ebe07 sigue su curso y dentro de unas horitas estará en marcha. Eso sí, sin inmutarse por lo que a su alrededor ocurre y preguntándose solo si twitter o Second Life son suficientemente buenos para apoyarlos como parte de una blogosfera que nadie ya conoce.

Una pena penita pena, como diría la canción, es esta blogocosa que nos rodea. Y una condena en toda regla, la indiferencia que generamos a nuestro alrededor.