Mientras leía el periódico advirtió una noticia en la que se adjuntaba un video con los hechos que después se relataban. Absorto, remiró dos veces el susodicho hasta sacar una conclusión satisfactoria para sí mismo. La política ya no la hacían los políticos. Y ninguna otra posición le pareció lo suficientemente certera como para revocar la conclusión a la que acababa de llegar.

Ya hacía unos cuantos años que la política había dejado de ser cosa de políticos para sobrepasar la linea que separaba la noticia pura y dura, de la simple opinión personal. Incluso para los políticos, era ya obligado el mantener el ritmo de aquellos que todos los días se erigían como gurús de la opinión pública. Aquellos, que armados con un simple micrófono, proferían latigazos a diestro y siniestro haciendo del campo de juego político, una batalla campal que no tenía otro objetivo que dejar en evidencia al contrario. A poder ser, aniquilarlo totalmente para que nunca más, una posición de este, le hiciera la menor sombra.

Ya no hacía falta escuchar la noticia. El simple hecho de prestar atención a las siglas de la cadena, le revelaba cual sería el contenido de estas. Un repaso a todas las cadenas le daba una imagen clara de todas las orientaciones políticas que las sustentaban, amén de dejar bastante claro qué noticias obviaban unos y otros para no entrar en contradicciones innecesarias que no hacían más que socavar la poca credibilidad de la que eran poseedores.

Realmente pensaba que aquella mujer tenía razón para enfadarse, pero hacer de políticos no era un papel que el creyera que debieran desempeñar los periodistas. Incluso sentía pena por aquellos que lejos de decir lo que realmente pensaban, se erigían en altavoces de lo políticamente correcto e intentando mediar entre los enfrentados, acababan despreciando al ofendido ya con su silencio, ya con la mediación.

Cerró el periódico digital y reflexionó. Tal vez la mayoría de los enfrentamientos de la época los dirigieran, desde las cavernas, políticos fracasados que encontraron en la profesión de tertulianos un lugar desde el que manejar las opiniones de los demás.

Cuando de pequeño le dijeron que para dormir debía contar ovejas no hubiera podido imaginar, que con  el paso de los años, lo que contaría serían caras de españolitos, que aborregados, saltaban la valla que formaba la frontera con Francia huyendo del país que, más que darles una alegría, lo que les daba era una patada en los huevos...