Kimi Raikkonen se ha proclamado campeón del mundo. Detrás ha quedado Alonso, que con una media sonrisa en la boca, ha visto como el sueño de ganar el tercer título se ha esfumado.

Aún más atras en la clasificación ha quedado el innombrable, el protegido, el elegido y el adivinador del futuro. El que utilizaba la telemetría de Alonso en beneficio propio, al que le sacaban a pista en grua. El que denunciaba a su propio equipo para ganar una pole. Ese que tiene al padre más conocido de la F1. El que daba entrevistas a diestro y siniestro como si otro piloto más se tratara. En fin, el otro innombrable.

Y hay otro más que ha sido protagonista este año, Ron Denis. El justo, el igualador, el patrón, el  jugador de dos barajas, el tramposo.

Hace unos meses hicimos una coña con las caras de Kimi Raikkonen, ¿os acordais? Ahora ya sabemos que el título mundial es capaz de cambiar esa cara. Más o menos debe de ser una cosa así:

Y la pongo bien grande para que a alguno le joda un poco más...jejeje Viva Ferrari, viva Alonso y que se jodan McLaren y Hamilton...jejeje

Al final hemos perdido el mundial, pero hemos ganado algo mejor. Afición. Hemos ganado en sufrimiento, esperanza, apoyo a Alonso. Este año hemos disfrutado de lo lindo. Hemos vivido uno de esos mundiales que hacen que te parezcan cortos. No hemos presenciado un paseo mititar de una escudería y hemos vibrado con cada curva y cada recta.

Por mi parte he disfrutado de lo lindo y espero con ansiedad la llegada de la nueva temporada.

Un saludo a Raikkonen y a Alonso. Se lo merecen los dos.