Hay muchas, pero yo solo os dejo estas dos, que me han impactado sobremanera. La primera, porque desconocía que eso estaba prohibido. Los Domingos en la caseta, donde nos reunimos toda la familia, se ve que estamos fuera de la ley. Aunque allí jugamos al cuareinta y uno. La segunda...por cachonda.

Las Chapas

Dentro de unas horas, acabará el permiso que se concedió a más de 50 corros Vallisoletanos, para celebrar partidas de chapas, en esta Semana Santa.

Una tradición la de este juego, que como todas en las que Don Dinero está por medio, tiene entre sus filas, a muchos seguidores de lo ajeno. Un juego que ha destrozado más de una familia, maltrecho más de una herencia...y enriquecido, a golpe de chapa, a más de otro...todo hay que decirlo.

Esta tradición, si se la puede llamar de esta forma, está legalizada desde hace cinco años. Pero según se comenta, esta existe desde el mismo momento de la crucufixión de Jesucristo, mientras los soldados que le custodiaban se jugaban sus ropas. Cosa muy poco probable, si perdemos dos segundos en mirar un crucifijo. Por un taparrabos, no me juego ni dar el primer paso.

El modo de juego es sencillo:

-Un grupo de gente se reúne en torno a un corro.

-Uno de ellos tira las chapas, dos especies de monedas con una cara y una cruz, también llamada lis.

-El que las lanza pone un dinero que deben cubrir el resto de integrantes del corro y elige si juega a las caras o las cruces.

-Para que ganen los que tiran o sus contrincantes, deben salir en las dos chapas lo mismo y si no hay que repetir.

-Un baratero, dirige el juego y se lleva las propinas.

Así que aquí, el que siempre gana es el Baratero. Por tanto hay que ser baratero, ni un simple mirón, ni jugarte las perras...solo hay que ser baratero.

El entierro de Genarín

Aunque si hay alguna tradición que se lleve la palma es la de El entierro de Genarín, que se celebra en Leon

Consiste en un cortejo fúnebre que, en la noche del Jueves Santo, recorre el casco antiguo de la ciudad en homenaje a Genaro Blanco, "Genarín", un pellejero aficionado al orujo y a los burdeles, muy conocido en los ambientes bohemios de su tiempo, que en esa noche de 1929 murió atropellado por un camión de la basura.

La tradición empezó en 1930, estuvo prohibida de 1957 a 1977 y, desde que se rescató, ha ido creciendo en número de asistentes hasta alcanzar los 15.000 en 2005. Es, sobre todo, una gran fiesta popular en la que se bebe, se canta y se leen poemas y coplillas.

Una muy famosa reza:

"Y siguiendo tus costumbres, que nunca fueron un lujo, bebamos en tu memoria una copina de orujo".

Así que está todo dicho...¡¡¡ a por la copina de orujooo !!!

Origen 20 minutos

Origen Miarevista