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Tina Albrechtm, de 27 años, decidió el dia de su boda hacerse la graciosilla y pronunciar un "No quiero", en lugar del consabido "Si quiero". Aunque se autocorrigió inmediatamente y justificó al momento que era broma y que era un "Si quiero" rotundo, las autoridades Australianas suspendieron la boda al momento. El consiguiente patatús del novio, Dietmar Koch, de 29, y el revuelo en toda la sala vinieron por sí solos.

Y es que, según la ley Australiana del Matrimonio, la simple mención del "No quiero", aunque sea de broma o salga sin querer, invalida automáticamente el casamiento. Según esta ley, que no encuentro por ningún lado en internet, esto es así para evitar bodas forzadas. Despues de algo así, es obligatorio esperar, al menos, 10 semanas para repetir la ceremonia.

Mas tarde, la novia reconoció que se había equivocado...pero eso ya era tarde. Para la Ley, los chistes no existen.