Una de las causas por la que se ha denominado a la sociedad del siglo XXI: sociedad de la Información es la invención de Internet.

Desde su descubrimiento y la posterior aplicación en todos las empresas y hogares, se ha abierto una autopista hacia la información con asombrosas aplicaciones que han hecho de este invento el mejor del último cuarto desiglo.

A la hora de establecer el origen del ingenio de Internet queremos ser realmente cuidadosos ya que, una vez consultadas distintas fuentes de información, hemos comprobado la existencia de dos teorías; en primer lugar, como tantas otras tecnologías innovadoras, se atribuye el origen de Internet a un invento militar estadounidense ya que dicho sistema de red parece ser que nació del interés del ejército estadounidense en los años sesenta por lograr comunicaciones fiables y descentralizadas. La principal labor de dicho invento era la de evitar que un misil ruso bien dirigido pudiese hacer saltar por los aires un centro vital de comunicaciones. La otra versión existente nos enuncia que, al contrario de lo que piensa mucha gente, Internet ni lo inventó Bill Gates ni surgió como una red para militares que resistiese un ataque nuclear de la URSS sino que más bien surgió como resultado de las investigaciones que la agencia gubernamental ARPA (Agencia para Proyectos de Investigación Avanzados, hoy en día DARPA) y un grupo de científicos de varias universidades estadounidenses habían emprendido para obtener el máximo partido a los escasos, incompatibles y caros ordenadores de la época.

La cuestión radica en que el proyecto en el que surgió Internet estaba impulsado por ARPA, agencia gubernamental que pertenecía al Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Sin embargo, esta agencia se dedicaba a financiar proyectos que mantuviesen al país en la vanguardia del desarrollo tecnológico, independientemente de que tuviesen o no una aplicación militar. Es cierto que sus creadores aplicaron las ideas de varios investigadores acerca de cómo conseguir una red descentralizada y tolerante a los fallos de sus centros de control. Incluso, uno de estos investigadores, Paul Baran, llegó a aportar nuevas ideas que perseguían el objetivo de conseguir una red que siguiese funcionando a pesar de que un ataque nuclear de la URSS destruyese los centros de mando. Sin embargo, el resto de investigadores y el espíritu del proyecto en sí, nunca tuvieron en mente este hipotético escenario 'termonuclear' como incentivo para sus investigaciones.

Continúa la controversia sobre los orígenes de Internet pero lo que sí no tiene discusión alguna es que los primeros ordenadores eran enormes máquinas que ocupaban varios metros cuadrados, y que, para ser utilizados, necesitaban de un terminal de conexión y lo que se hacía meramente era enviar datos de un ordenador a otro principal mostrando este último lo que recibía del mismo.

A pesar de la simplicidad, las desbordantes dimensiones y de las precariedades que presentaban los aparatos, las empresas (esperanzadas con el proyecto) comenzaron a producir equipos que resultarían ser incompatibles entre sí debido a que su funcionamiento interno y la forma de trabajar con ellos era completamente distinta. El concepto parecía ser acertado pero la práctica requería inversiones escandalosas y una aplicación muy aparatosa.
Imaginemos la problemática situación ya que si queríamos conectar tres ordenadores también eran necesarios otros tantos terminales, cada uno con una forma de trabajo diferente; de ahí que se pusiese manos a la obra y que relativamente pronto se viese la necesidad de implementar una red que interconectase los diferentes ordenadores y, algo muy importante, de una forma estándar.

ARPANET fue el resultado tan deseado, el embrión de lo que hoy se conoce como Internet. Fue el 2 de septiembre de 1969 cuando, en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) se conectó el primer ordenador a esta primitiva red.
Poco a poco ARPANET comenzó a tener hermanas pero ninguna ofrecía las mismas condiciones ya que todas eran cerradas e incompatibles entre sí. La necesidad de crear un lenguaje capaz de comunicar todos los ordenadores favoreció la invención del protocolo (TCP/IP) cuyos resultados resultaron tan prometedores que, a pesar de haber pasado más de 30 años (se creó en 1973), se sigue empleando en la actualidad.
Internet era sinónimo de la exitosa construcción de una gran red de redes dotado de la capacidad de obtener todo tipo de información procedente de cualquier parte del mundo y en cualquier momento. Este gran descubrimiento, en un principio, sería aprovechado nada más que por el ámbito universitario y científico quienes lo empleaban a partir de las aplicaciones en red del correo electrónico, la transferencia de ficheros (FTP) o la publicación de mensajes en las news (los primigenios foros de discusión en Internet, aún en activo pero en desuso).

El ritmo de creación de páginas web alcanzó índices insospechados.

Los resultados eran innegables pero el verdadero motor de Internet no sería otro que la World Wide Web ya que la llegada de las páginas web tuvo un efecto catalizador. Lo que hasta el momento era una herramienta de comunicación para científicos llegó a convertirse en un nuevo medio de comunicación de masas.
Hasta hace unos diez años Internet no comenzó a ser conocido por el gran público y, sin embargo, no podemos imaginar la sociedad actual sin la existencia de los sitios web y el conglomerado de servicios que ofrecen.; y es realmente curioso ya que la mayor parte de la existencia de Internet la pasó sin contar con esta utilidad.

Afortunadamente el sistema ha evolucionado enormemente pero en estos comienzos que hemos destacado de Internet también existían otras aplicaciones como eran los gopher o BBS, considerados los antecesores de las páginas web actuales cuya finalidad era permitir al usuario el acceso a la información pero de forma más primitiva.
Es importante que sepamos con exactitud los términos y que cuando hablemos de Internet no las confundamos con las propias páginas web. Las también conocidas como World Wide Web o hipertexto surgieron hace escasamente 15 años, en Suiza en 1989 debido a la ardua labor de un investigador (Tim Berners-Lee) miembro del CERN o centro para la investigación de partículas al que se le ocurrió la idea de crear un lenguaje específico para estructurar documentos de texto. Eran los primeros pasos del lenguaje HTML a partir del cual se crearon y crean las páginas web además de dar pie a otros revolucionarios inventos como es el caso de los hiperenlaces o links.
De la mano de estos enlaces empieza a emplearse el término navegar por Internet ya que a partir de los mismos era posible saltar de un contenido a otro con el simple clic del ratón.
En 1990, ARPANET, la red originaria, dejó de funcionar oficialmente. Internet, fue el encargado de recoger el testigo.

El ritmo de creación de páginas web alcanzó índices insospechados y más aún cuando se pasó de un formato web basado en simples textos a Mosaic, el primer navegador gráfico, capaz de mostrar imágenes, audio y vídeo. Centenares de miles de páginas interconectadas entre sí mediante los enlaces dando lugar a una telaraña (he ahí el nombre de World Wide Web : telaraña mundial). Páginas personales , medios de comunicación, y un sinfín de sitios web dedicados a los más diversos temas que fueron multiplicándose paralelamente a la incorporación del PC en el hogar, equipos con la suficiente capacidad y potencia como para poder navegar por Internet.

No sería hasta el año 1994 cuando llegase Netscape, un navegador aún más avanzado que Mosaic que ofrecía mejores condiciones, y con el arranque de la modernidad todo el monte no sería orégano ya que también en ese mismo año se enviaría el primer mensaje de spam (correo electrónico no deseado) a miles de foros de discusión.
La aplicación de Internet Explorer y el progresivo abandono de Netscape vendría de una ardua batalla mantenida entre Netspace y Microsoft por el control de los navegadores, el resultado no fue otro que el triunfo del navegador que utilizamos hoy en día en muchos ordenadores.

Noticia sacada de "Portalmundos"| Escrito pos Carolina Fontanals